Esta carta se dirije a todos aquellos que detentan la dirección de muchas naciones, ya sea de manera democrática, ya sea como dictadores, ya sea como monarcas; les sea dado tal derecho por el pueblo, por la fuerza o por su Dios. Esta carta se dirije a todos aquellos que hoy manejan la política mundial pero que no están entendiendo cuál es su rol. O sea, esta carta se dirije a todos y cada uno de los gobienos de la Unión Europea, a muchos de África, a varios de Latinoámerica, a algunos Estados de los Estados Unidos.
Esta carta se dirije a ustedes y os la envío para hacerles una pregunta
¿Para quién estáis gobernando?
Al parecer no algunos, sino muchos han olvidado cuál es el rol de los gobernantes. Ya sean democráticamente elegidos, incluso si se han instaurado por la fuerza o si algún Dios que no conocemos les ha designado. Sea como sea, habeis olvidado que gobernais para el pueblo y con el pueblo.
Incluso los antiguos monarcan de hace varios siglos planteaban que gobenanban para el pueblo, aún que lo hicieran sin el pueblo. Hoy el pueblo que los elige, que les sigue o que forma su reino, no forma parte ni del para que se gobierna, ni del con quien se gobierna. El pueblo, la gente, a quienes representan en la mayoría de las supuestas democracias occidentales ya no es el beneficiario de sus decisiones, ¿Es qué habeis olvidado que estais gobernando para representarlos?
Hoy leo las noticias, veo grandes manifestaciones, multitudianrias, masivas, de miles y miles de personas exigiendo que no se firmen leyes que apelan contra sus derechos laborales, pero sus gobernantes insisten en llevar a cabo dicha tarea, no sólo obviando el clamor de los ciudadanos, sino que reprimiéndolo ya sea por la fuerza o por la declaración de estados de excepción. ¿Qué está pasando? ¿Por qué los gobernantes no escuchan al pueblo que representan? Ese pueblo que les elegió, por él cuál deberían trabajar, esa gente que, además, a través de sus impuestos sostiene a sus gobernantes.
Después veo otro titular “Empresas exigen más reformas antes de las elecciones”, ¿es que las empresas tienen derechos ciudadanos?
Ya hace mucho nos dimos cuenta que para el sistema en general, y quienes transitan por él ciegamente sin pensar en las personas sino sencillamente en el dinero y el beneficio personal, la sociedad es algo que le resulta indiferente, la gente, las personas y sus necesidades son probables consumidores, no seres humanos con derechos.
No obstante que nuestros representantes, que nuestros gobernantes, sustentados, autorizados y avalados por la votación democrática de su pueblo, gobiernen para el dinero, para las empresas y para el beneficio personal, quiere decir que esto está llegando realmente a su climax.
¿Quién cuidará nuestros derechos si el encargado, o sea el estado, está en el otro bando, en el de los que obtienen beneficios de nuestra labor sin importarles nuestras necesidades?
No se si todo tiempo pasado fue mejor, pero se que el futuro tiene que serlo, y hacer algo frente a todo lo que está pasando está en nuestras manos.
Hoy, en este instante, hay miles de personas protestando contra sus dictadores, porque no gobernanban para ellos. Ahora, hay pueblos que han derrocado a sus gobiernos, y no de forma violenta sino a través de la participación y el ejercicio de sus derechos, obligando a sus representantes a renunciar, precisamente por no representarlos. Hace muy poco, miles de jóvenes lograron la derogación de una ley constitucional implantada durante un dictadura en un país que parece más un laboratorio del neoliberalismo que un lugar democrático.
¿No dice la declaración de independencia de los Estados Unidos que es una verdad evidente que todos los hombres (y agrego, y las mujeres) nace iguales y que todos tenemos el derecho a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad y que para garantizar esos derechos designamos gobernantes y que si estos no llevan a cabo su tarea está en las manos del pueblo destituirlos? Parece que en Wisconsin miles de personas recordaron los ideales sobre los que se funda su nación, no obstante quien los gobierna no sólo los pasó por alto sino además los violó. ¿Y qué hizo el resto de la sociedad occidental democrática? Nada. El resto de los países del primer mundo obvió al pueblo y sus necesidades e ignoró lo que reclamaban miles y miles de personas, quitándoles protagonismo y omitiéndolos de sus noticias e informaciones. No vaya a ser que la gente en el resto del mundo civilizado siga ese mal ejemplo, cómo se le ocurre que dejaremos que nuestros pueblos vean como otros pueblos se levantan frente al establecimiento de medidas y leyes que nosotros estamos imponiendo en nuestros propios países.
Lamento comunicarles, señoras y señores, que hace bastante tiempo que aprendimos a leer y a escribir, pero que ahora además aprendimos a pensar, analizar y criticar. Que nos informamos porque queremos, no por que ustedes nos impogan lo que debemos saber, y les digo que no estamos de acuerdo con lo que está pasando.
Señoras y señores gobernantes, hoy tienen en sus países pueblos con el que podrían construir futuros plenos y prósperos fundados sobre ideales que valen más que cualquier empresa, hoy podríamos entre todos hacer del mundo un lugar mejor, increíblemente mejor, está en sus manos dejar de gobernar para el dinero y la minoría que lo maneja y empezar a trabajar para el pueblo, con el pueblo, sino los cambios se harán desde el pueblo.
Saludos cordiales.
martes, 29 de marzo de 2011
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